Como Llegar
Alojamiento Rural con Jacuzzi en el Espinar (Segovia)
Llegar a La Casita de El Espinar es un paseo
Te mostramos como llegar desde
- Si nos visitas desde Madrid puedes venir por la A-6, la forma más rápida es tomar el peaje de la AP-6 hasta la salida 603 «San Rafael» o puedes venir disfrutando del paisaje por la hasta la salida 52 hacía la N-VI del Alto de los Leones.
- Una vez pasado el pueblo de San Rafael, a poca distancia toma el desvío a la izquierda por la carretera SG-500 dirección «El Espinar».
- Continua 2 kilómetros por la SG-500 y llegarás al puelblo de El Espinar.
- En la rotonda continua recto por el Paseo de las Peñitas durante.
- A 500 metros, gira a la izquierda a la calle Palomares y nos encontrarás a mano derecha en el nº 7.
- Si nos visitas desde Ávila puedes venir por la Crta. AV-500 «Carretera de El Espinar! que continua llamándose SG-500 al entrar en la provincia de Segovia.
Plano de situación
Lo que opinan de La Casita del El Espinar
Publicado en Google Alhoa Velasco10/04/2026Trustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Hay sitios que te entran por los ojos… y luego, cuando llegas, te das cuenta de que se quedan contigo por mucho más. Fuimos del 7 al 10 de abril con esa sensación de “tiene buena pinta”, pero la realidad superó con creces cualquier expectativa. Desde el primer momento todo transmite cuidado, mimo y coherencia. Es de esos lugares donde nada sobra y nada falta. El alojamiento es amplio, luminoso, impecable. Se siente limpio de verdad, de esos que te dan paz nada más entrar. Todo está pensado para que estés cómodo, como en casa… o incluso mejor. Espacio para organizarte, una decoración cuidada y con mucho gusto, sin artificios, muy auténtica. La cocina es una pasada. No falta absolutamente nada: cafetera, tostadora, hervidor, airfryer… detalles que no esperas y que marcan la diferencia. Todo funciona, todo está bien mantenido, todo invita a disfrutar sin preocuparte de nada. La habitación tiene algo especial, pero esa chimenea ornamental le da un toque que engancha. Y en general, todo el alojamiento respira ese equilibrio entre lo práctico y lo acogedor. Además, el hecho de que esté todo conectado y cuidado a nivel digital suma mucho a la experiencia. El exterior… aunque no pudimos disfrutarlo al 100% por el tiempo, promete muchísimo. Ese patio amplio, bien pensado, con espacios para cada momento: piscina, barbacoa, zona para sentarte tranquilo o cenar fuera… y el jacuzzi, que es un regalo. Es de esos sitios que, con buen tiempo, hacen que no te apetezca salir en todo el día. Además, es pet friendly, y eso para nosotros era importante. Bruno disfrutó tanto como nosotros, y eso también suma muchísimo a la experiencia. La zona tiene mil posibilidades: cultura, naturaleza, rutas… y para los que disfrutamos de la bici, es un auténtico lujo. Nos vamos con esa sensación de haber estado en un sitio especial. De los que recuerdas. De los que recomiendas con sinceridad. Y de los que sabes que vas a querer repetir. Gracias por todo, Samuel. ¡Volveremos!
